Bioquímica de la leche humana

AGUA: es el constituyente de mayor volumen. Debido a que la lactosa es el factor regulador de la cantidad de leche producida, la secreción de agua hacia la leche está regulada parcialmente por la síntesis de lactosa. Los estudios efectuados por Almorth demostraron que los requerimientos de los lactantes en un ambiente caliente y húmedo pueden ser solucionados de manera completa por el agua existente en la leche humana.

LIPIDOS: Se ha suscitado un interés importante por los lípidos de la leche humana a consecuencia de los estudios efectuados sobre lactantes alimentados a largo plazo al pecho de su madre en los que se ha demostrado un desarrollo más avanzado al año, a los 8 a 10 años y a los 18 años, en comparación con los lactantes alimentados mediante fórmulas artificiales. Este interés se ha debido al intento de suplementar las fórmulas artificiales con diversos factores de los carecen, tal como el colesterol y el ac. docosahexaenoico (ADH). No se ha demostrado que sean eficaces administrados en forma aislada ni tampoco que su mayor cantidad sea beneficiosa.

Los lípidos llevan a cabo funciones esenciales en el crecimiento y el desarrollo, constituyen una fuente de energía bien tolerada, actúan como moléculas transportadoras de mensajes hacia el lactante y llevan a cabo funciones de interacción fisiológica como las siguientes. • Facilitan una absorción intestinal máxima de los ácidos grasos. • Aportan aproximadamente un 50% de las calorías. • Aportan ácidos grasos esenciales (AGE) y AGPI. • Proporcionan colesterol.

Los lípidos constituyen un promedio del 3-5 % de la leche humana y es el componente más variable en su concentración a lo largo de la lactancia, entre las dos mamas, a lo largo del día y entre las diferentes mujeres. La leche de las mujeres vegetarianas (lactoovo) contenía una proporción menor de ácidos grasos derivados de la grasa animal y una proporción mayor de AGPI procedentes de grasas vegetales alimenticias., una alta concentración de ácido linoleico, cuatro veces superiores a las de la leche de vaca. Una función importante de los ácidos linoleico y linolénico es su conversión en AGPI de cadena muy larga, que son necesarios para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso central del lactante. Estos ácidos grasos están presentes en el cerebro y en las células de la retina. El ácido araquidónico (AA) y el ADH se sintetizan a partir de los ácidos linoleico y linolénico respectivamente. La leche humana proporciona

COLESTEROL: es un componente esencial de todas las membranas y es necesario para el crecimiento, la replicación y el mantenimiento. Los lactantes alimentados con leche humana muestran concentraciones plasmáticas de colesterol superiores a los lactantes alimentados con fórmulas artificiales.La concentración de colesterol en la leche se mantiene muy estable en 240 mg/100 g de grasa.

ACIDOS GRASOS n-3: son factores de protección frente a la cardiopatía, las enfermedades inflamatorias crónicas y posiblemente el cáncer.

PROTEINAS: constituyen el 0,9 % del contenido de la leche humana. Están la caseína, la albúmina sérica, la alfa- lacto albúmina, la b-lacto globulina, las inmunoglobulinas y otras glicoproteínas. Ocho de los 20 aminoácidos existentes en la leche humana son esenciales y proceden del plasma.

TAURINA: se encuentra en concentraciones elevadas en la leche humana y virtualmente inexistentes en la leche de vaca. Actualmente, se añade en algunas fórmulas lácteas artificiales. En los recién nacidos, los ácidos biliares son conjugados casi exclusivamente con taurina. Sturman et al. señalaron que la taurina también puede ser un neurotransmisor o un neuromodulador en el cerebro y la retina. El ser humano es incapaz de sintetizar la taurina de manera que dependen exclusivamente del aporte alimentario de la misma. En estudios efectuados sobre las concentraciones de los aminoácidos sólo las concentraciones plasmáticas y urinarias de taurina de los lactantes a término alimentados mediante lactancia materna han sido superiores a la de los lactantes prematuros alimentados mediante fórmulas artificiales.

PROTEÍNAS DEL SUERO: el cociente proteínas del suero/caseína es de 1,5 en la leche humana y de 0,25 en la leche de vaca; es decir, el 40% de las proteínas de la leche humana está constituida por caseína y el 60% por lacto albúmina, mientras que en la leche de vaca estas proporciones son del 80 % y el 20%, respectivamente.

LACTOFERRINA: es una proteína que se une al hierro, aparece en cantidades muy bajas en la leche de vaca. Esta inhibe el crecimiento en el tracto gastrointestinal de ciertas bacterias dependientes del hierro. Además de proteger frente a ciertas infecciones gastrointestinales en los lactantes alimentados al pecho de su madre.

INMUNOGLOBULINAS: la IgA es la principal en el calostro y la madura. Son muy elevadas durante los primeros días y luego disminuyen hasta desaparecer por completo a los 14 días. Se observa en el intestino de los lactantes alimentados con leche materna y representa un mecanismo de defensa frente a las infecciones al evitar que los virus y las bacterias invadan la mucosa. Además de la IgG.

LISOZIMA: es una proteína específica con concentraciones elevadas en la leche materna y baja en la leche de vaca. Es un factor antimicrobiano específico, es bacteriolítica frente a ENTEROBACTERIAS y bacterias gran-positivas. Contribuye al desarrollo y el mantenimiento de la flora intestinal específica en los lactantes que se alimentan por lactancia materna.

NITRÓGENO NO PROTEICO: del cual ya hemos hablado. Nucleótidos: desempeñan funciones clave en los procesos bioquímicos celulares actuando como reguladores metabólicos y modificando las actividades enzimáticas. Los efectos biológicos de los nucleótidos actúan sobre el sistema inmunitario, el microambiente, la absorción intestinal y el metabolismo de algunos nutrientes.

CARNITINA: constituye un elemento esencial para el catabolismo de los ácidos grasos de cadena larga. Las concentraciones de carnitina oscilan entre 70 y 95 nmol/ml en la leche materna y entre 40 y 80 nmol/ml en las fórmulas lácteas infantiles.

CARBOHIDRATOS: el predominante en la leche humana es la lactosa. Aparece en concentraciones elevadas en la leche humana es de 6,8 g/dl y 4,9 g/dl en la leche de vaca. La concentración de oligosacáridos es aproximadamente 10 veces mayor que la existente en la leche de vaca, estos estimulan el crecimiento de la flora de L. bífidos e inhiben la adherencia bacteriana a las superficies epiteliales, compitiendo con los receptores celulares por la unión de los microorganismos patógenos. La lactosa potencia la absorción del Calcio y es un elemento clave en la prevención del raquitismo, a la vista de las concentraciones relativamente bajas de calcio existentes en la leche humana. La lactosa es una fuente fácilmente disponible de galactosa, que es esencial para la producción de los galactolípidos, incluyendo los cerebrósidos, que son esenciales para el desarrollo del SNC.

MINERALES: la leche de vaca muestra un contenido total de sodio tres veces mayor al de la leche humana. Todos los minerales existentes en la leche humana también aparecen en la leche de vaca. El fósforo es 6 veces mayor en la leche de vaca y el calcio 4 veces mayor. La cantidad de solutos renales en la leche de vaca es considerablemente mayor que la leche humana. Por la gran cantidad de proteínas existentes en la leche de vaca. El resultado es una elevada concentración de urea en los lactantes alimentados mediante fórmulas artificiales. A pesar que la concentración media de urea en la leche humana es de 37 mg/dl, en la bovina es de 15 mg/dl, los niveles de urea sanguínea en los lactantes es de 22 mg/dl mientras que los alimentados con fórmula es de 47 mg/dl y en los lactantes que reciben fórmula más alimentos sólidos es de 52 mg/dl.

HIERRO: la leche humana presenta 100 ug/ dl de hierro que no cubre los requerimientos. Sin embargo, los lactantes alimentados con leche humana no han sufrido anemia, y esto es debido a la mejor absorción de hierro de la leche humana (50%) mientras los que consumen fórmula artificial absorben solo el 10 %. CINC: la absorción del cinc a partir de la leche humana es del 41%, de la vaca es del 28% y de la fórmula infantil de 31%. Es esencial para el ser humano, forma parte de las estructuras enzimáticas y actúa como activador de enzimas. Además encontramos en la leche humana todas las vitaminas, enzimas, hormonas, factor de crecimiento epidérmico entre otros. Es difícil poder sintetizar en unas cuantas hojas todos los constituyentes de la leche humana y los estudios sobre los mismos, pero está citado lo más importante y creo que amerita unos capítulos más sobre los mismos.

Fuente:Dra. Marta  M. Herrera,  Egresada de la Universidad Nacional de Asunción • Especialista en Pediatría por la UCA • Especialista en Pediatría Dra. Marta  M. Herrera certificada por la Sociedad Paraguaya de Pediatría • Especialista en Pediatría certificada por el Circulo Paraguayo de Médicos • Especialista en Nutrición en Salud Pública por la UNA • Miembro del Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Paraguaya de Pediatría • Coordinadora Gral. del Banco de Leche Humana del Hospital Materno-Infantil San Pablo

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